El nuevo libro de Enrique Sueiro, editado por Kolima 'Verdad organizada'… porque la mentira ya lo está

Enrique Sueiro
Enrique Sueiro

"'Verdad organizada', así se titula el nuevo libro de Enrique Sueiro. El subtítulo es definitivamente clarificador: "Apología de la razón para combatir la ola fake". Ha sido editado de manera primorosa por la editorial Kolima"

"Enrique, con sólida contundencia, propone la importancia de que la verdad esté organizada, porque la mentira ya lo está. Ha acuñado el término preverdad, como arma eficaz para combatir la posverdad"

"Me ha interesado muy particularmente el espacio dedicado a proclamar verdades sobre la llegada de los españoles a América"

"Frente al necio, Enrique propone presentar verdades. Algunos seguirán encerrados en su nesciencia, pero con este libro cuentan con una estupenda palanca para salir de ella"

Así se titula el nuevo libro de Enrique Sueiro. El subtítulo es definitivamente clarificador: “Apología de la razón para combatir la ola fake”. Ha sido editado de manera primorosa por la editorial Kolima.

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Enrique Sueiro Villafranca, pamplonica de cuna y madrileño de adopción, es uno de los más relevantes asesores de comunicación directiva en España. Doctor en comunicación por la Universidad de Navarra, ejerce como profesor del IE, además de atender a las numerosas instituciones que acuden en busca de su sabiduría. Entre sus obras precedentes, destacan “Brújula directiva”, “Mentiras creíbles y verdades exageradas”, junto a “Saber comunicar saber”.

Enrique, con sólida contundencia, propone la importancia de que la verdad esté organizada, porque la mentira ya lo está. Ha acuñado el término preverdad, como arma eficaz para combatir la posverdad. Define la preverdad como el respeto consciente a la realidad, que ofrece un fundamento de verificación en el que pueden apoyarse opiniones diversas y comportamientos libres. Las enseñanzas profundas de este texto imprescindible para los interesados en comunicación van entrelazando conceptos esenciales con sucesos históricos. El lector podrá disfrutar de análisis objetivos y bien documentados. Entre otros, la llegada de los españoles a América, el caso Galileo, la revolución francesa, la guerra de la independencia, el hundimiento del Maine, el fin de la conflagración en Vietnam o la caída del Muro de Berlín.

Con su acendrada capacidad pedagógica, el autor nos anima a admitir que la realidad existe con independencia de que la reconozcamos. De igual manera, nos impulsa a distinguir lo real de lo ficticio y a catalogarlo en su respectiva categoría. Nos impulsa a recordar que no siempre las palabras remiten a hechos, ni las imágenes a realidades. Nos estimula a ser valientes para combatir falsedades asumidas como premisas incuestionables. Nos induce a meditar en la verdad antes de asumir opiniones o ideologías. Y a admitir que una verdad es compatible con otra contraria, siempre que no sea contradictoria.

Más difícil es el desafío de escuchar para comprender y no solo para replicar. Y qué acertado el consejo de hablar poco, con precisión y foco. Sin olvidar que hemos de priorizar tanto los mensajes proactivos como los reactivos, desmintiendo falsedades. El gran certamen -sugiere- es mejorar lo bueno y no empeorar lo malo.

Como autor de “El encuentro de cuatro imperios” (Kolima), en el que analizo el Management de españoles, aztecas, incas y mayas, me ha interesado muy particularmente el espacio dedicado a proclamar verdades sobre la llegada de los españoles a América. Son multitud los que ignoran que los enemigos de los tlaxcaltecas, los otomíes, los totonacas y otras tribus no eran los españoles, sino los aztecas. Muchos desconocen también que, desde 1551 o antes, los españoles fueron promoviendo universidades, cátedras de medicina, hospitales, escuelas, etc. Todo, muchísimas décadas antes de que los anglosajones se plantearan hacer algo ni siquiera parecido en el norte del continente americano.

Un dato más: Hernán Cortés falleció en Castilleja de la Cuesta, provincia de Sevilla. El conquistador explicitó en su testamento su deseo de ser enterrado en México. Allí reposa en el templo de Jesús Nazareno, junto al Hospital, de idéntico nombre, el más antiguo de América, inaugura de 1524. Él lo inauguró y dotó. Frente al necio, Enrique propone presentar verdades. Algunos seguirán encerrados en su nesciencia, pero con este libro cuentan con una estupenda palanca para salir de ella.

Portada del libro
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