Manos Unidas financia proyectos de los Maristas Azules en Alepo Bahjat Azrie: "En Siria podemos vivir con poco pan y poca luz, pero no sin esperanza"

Azrie es responsable del programa de apoyo psicosocial de los Maristas Azules
Azrie es responsable del programa de apoyo psicosocial de los Maristas Azules RD/JL

"El papa Francisco ha invitado a un Jubileo de la Esperanza, pero ya no ponemos nuestra esperanza en nadie, la esperanza es que el pueblo sirio pueda levantarse, ponerse de pie con el corazón solidario del mundo, pero ya no tenemos expectativas de nada"

"Las sanciones económicas nunca han sido apara el Gobierno, siempre lo han sido para el pueblo, que es quien paga la factura, porque el coste de vida es inmenso y la gente no llega a cubrir sus necesidades"

"La gente confiaba en un proceso de justicia restaurativa, donde poder reconciliarse con el pasado, pero estas matanzas han generado mucho miedo e inquietud entre todos, no solo de los cristianos, sino entre todos los que creen que Siria es para todos sus habitantes, de cualquier confesión religiosa. Y esa es la Siria que queremos"

"El papa Francisco ha invitado a un Jubileo de la Esperanza, pero ya no ponemos nuestra esperanza en nadie, la esperanza es que el pueblo sirio pueda levantarse, ponerse de pie con el corazón solidario del mundo, pero ya no tenemos expectativas de nada".Bahjat Azrie, responsable del programa de apoyo psicosocial de los Maristas Azules, y él mismo originario de esa martirizada ciudad siria, lanza desde la sede de Manos Unidas en Madrid una conmovedora y delicada petición de ayuda para una población que vive extenuada.

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Desde el inicio de la guerra en 2012, el país ha vivido "un cúmulo consecutivo de crisis" derivadas de las sanciones posteriores, la pandemia, el terremoto o la caída del régimen de Al Asad en diciembre pasado y la llegada al poder de un grupo rebelde que ha constituido un gobierno de transición. "Todo esto lo que significa es que la población está siempre sumida en la incertidumbre. No vemos luz", señala el marista azul.

"Las sanciones económicas nunca han sido apara el Gobierno, siempre lo han sido para el pueblo, que es quien paga la factura, porque el coste de vida es inmenso y la gente no llega a cubrir sus necesidades", relató Azrie, quien añadió que también se vieron afectadas las llegadas de las ayudas y fondos para sostener los proyectos -entre ellos los 42 que ha financiado en Siria Manos Unidas, la mayor parte desde 2019, que es cuando la organización pudo entra al país, según detalló Africa Marcitllach, responsables de la organización católica para Oriente Medio.

Bahjat Azrie, con Africa Marcitllach
Bahjat Azrie, con Africa Marcitllach RD/JL

Nada ni nadie se libró del bloqueo de la ayuda, ni las medicinas ni los alimentos, ni los niños ni los mayores. Pero pese a todas las dificultades, los Maritas Azules lograron seguir sirviendo sobre todo a los más afectados y así no les faltó comida a los ancianos en sus casas, dado que no podrían desplazarse, como durante la pandemia, ni a los bebés, cuya falta de leche en polvo tuvieron que hacer gestiones para poder comprarlo en Irán.

La inquietud -nunca del todo despejada- volvió el pasado 28 de noviembre a Siria. Un movimiento de grupos armados se dirigían hacia Alepo, donde entraron sin ninguna resistencia. "Ese día, Siria entró en otra etapa de su historia. Esos grupos finalmente legaron a Damasco, donde anunciaron un nuevo sistema político. Un cambio rápido, esperado y bastante inquietante", resume en un perfecto castellano Bahjat Azrie.

¿Por qué?, se pregunta él mismo a continuación en su encuentro con la prensa en la lluviosa mañana del 3 de abril. "Porque no sabemos quiénes son. Sabemos que muchos son sirios, que muchos antes estaban en grupos islamistas, pero también sabemos que hay muchos extranjeros. Es una nueva situación y la incertidumbre reinó los primeros tres días, pero vimos que no podíamos para la atención ni a los ancianos ni a los bebés".

Un día a día en el caos

Con todas la medidas de precaución, los Maristas Azules siguieron adelante con sus proyectos, alimentando a familias, con curas de formación para mujeres y jóvenes emprendedores, con ayuda para la educación... "Pero este sentimiento de incertidumbre sigue presente", señala. "El primer mes hubo un reconocimiento internacional a los recién llegados, lo que dio algo de tranquilidad a la población, pero la realidad en el día a día es que hay caos en las ciudades y no estamos acostumbrados a vivir así, con la presencia además de militares encapuchados que no sabes quiénes son", lamenta Bahjat Azrie.

Proyecto educativo financiando por Manos Unidas en Alepo
Proyecto educativo financiando por Manos Unidas en Alepo Maristas Azules

Pero pronto empezaron a aparecer algunos "tintes de islamización simbólica" que inquietaron a los sirios, fundamentalmente a los cristianos y a los musulmanes alauitas, la minoría de la que procedía Bashar al-Ásad. "Es verdad que los nuevos gobernantes no dijeron que fueran a proclamar a Siria un Estado islámico, pero ha habido cuestiones, como cambios en el currículum educativo que sí nos inquietan", apunta el religioso.

Se refiere a que en el currículum de religión islámica, donde antes se hablaba de "los infieles", se refería con esa expresión a los que no eran creyentes. "Eso lo han cambiado para que ahora aparezcan ahí judíos, cristianos y los musulmanes abiertos y moderados, que son la mayoría de los sirios", aclara alarmado.

"Una verdadera matanza"

Más miedo les dieren los trágicos acontecimientos vividos hace unas semanas en la costa de Siria, "una verdadera de matanza dirigida contra los alauitas, y que todavía siguen", lamenta. "La gente confiaba en un proceso de justicia restaurativa, donde poder reconciliarse con el pasado, pero estas matanzas han generado mucho miedo e inquietud entre todos, no solo de los cristianos, sino entre todos los que creen que Siria es para todos sus habitantes, de cualquier confesión religiosa. Y esa es la Siria que queremos".

Uno de los proyectos financiados por Manos Unidas es la atención domiciliaria a ancianos
Uno de los proyectos financiados por Manos Unidas es la atención domiciliaria a ancianos Maristas Azules

"¿De qué color va a ser el nuevo gobierno y de qué color va a teñir la sociedad? ¿Nos dejarán transmitir los valores de convivencia de la mujer como antes? ¿Nos van a dejar trabajar con musulmanes o nos van a decir que trabajemos solo con los cristianos?", se pregunta Bahjat Azrie, sin ser capaz de encontrar una respuesta, aún cuando reconoce que en el Gobierno de transición se ha incluido a representantes de las distintas confesiones, entre ellos, a una mujer -la única- que es cristiana, como ministra de Asuntos Sociales.

"¿Cuál es el futuro? No sabemos. Por una parte, esto nos inquieta. Siempre, como creyentes, tenemos la esperanza de algo mejor, pero también creemos que esta esperanza no llega sola, que hay que trabajar la esperanza, es una decisión diaria, de levantarse cada día y hacer algo mejor cada día, encontrar un sentido en este laberinto de necesidad, encender, aunque sea, una vela pequeña, que aunque sea poca, sin ella, sería todo oscuridad", añade el marista.

42 proyectos por valor de 2.200.000 euros

Y a ayudar a alumbrar este presente oscuro y dar esperanza para el futuro incierto de la región lleva contribuyendo Manos Unidas desde hace más de una década, financiado 42 proyectos por valor de 2.200.000 euros, "aunque ha sido a partir de 2019, después de viajar a Siria, cuando nuestra presencia es más potente", explicó Marcitllach.

Proyecto Manos Unidas con mujeres en Alepo
Proyecto Manos Unidas con mujeres en Alepo Maristas Azules

Aunque esta la ONG de la Iglesia Católica colabora en la zona también con instituciones laicas, "principalmente trabajamos con organizaciones cristianas" señaló la responsable para Oriente Medio, y entre ellas, "la principal colaboración, con 900.000 euros de ayuda para sus proyectos, se ha dado con los Maristas Azules de Alepo".

"En este momento, hay 13 proyectos, en tres áreas distintas, como ayudas para el alquiler de casas, dado que muchas familias perdieron sus viviendas por la guerra o el terremoto; las cestas alimentarias, de las que se benefician más de mil familias, cristianas y musulmanas o el proyecto llamado 'Gota de Leche', para niños hasta los niños de cero a siete años, dado que muchas madres no pueden alimentarlos de forma naturas. Unos 2.200 niños cristianos reciben esta ayuda", apuntó por sus parte Bahjat Azrie.

En el campo de la educación, tienen el proyecto 'Quiero Aprender', pensado para la educación infantil, "que no es una etapa obligatoria en el país y del que se benefician 120 niños, a los que se les prepara para el paso a la etapa de la educación obligatoria".

Proyectos educativos de Manos Unidas en Alepo
Proyectos educativos de Manos Unidas en Alepo Maristas Azules

O el programa 'Semillas', con actividades psicosociales para niños hasta los 14-15 años para que puedan crecer desde dentro, expresas sus vivencias y adquirir habilidades sociales y emocionales; programas de apoyo a la escolarización, con ayudas para el pago de las tasas escolares, el transporte, apoyo escolar personalizado; de formación profesional; de emprendimiento empresarial para poner en marcha pequeños negocios; varios programas destinados a mujeres, para lograr su empoderamiento, pero también para su desarrollo a todos los niveles, donde participan mujeres cristianas y musulmanas, y donde se fomenta la cohesión social entre ellas, porque "lo que va a reconstruir el país es la cooperación entre mujeres", afirma rotundo el marista.

Y un programa all que prestan una especial atención es el de apoyo psicosocial, que se hace con personas que no son psicólogos, "porque de lo que se trata es de acompañar y escuchar, intentar ofrecer espacios seguros para los niños para que ellos puedan expresarse y vivir su infancia, aunque también hay una parte del programa que son también para mujeres", apunta Bahjat Azrie.

"A lo mejor no vemos el fruto de este trabajo, pero lo importante es seguir sembrando con buenas acciones, porque lo más importante es que la gente vea que hay alguien a su lado que está intentado ayudar y ofrecer un espacio seguro, lo que crea en la persona el sentido de la esperanza, de que vale la pena vivir. Se puede vivir con poco pan y poca luz, pero en Siria no se puede vivir hoy sin un poco de esperanza. Parece un poco poético, pero es muy real", concluyó su intervención el marista azul. 

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