#LectioDivinaFeminista REDES DE MISERICORDIA AL MODO FEMENINO

REDES DE MISERICORDIA AL MODO FEMENINO
REDES DE MISERICORDIA AL MODO FEMENINO

Evangelio de Lucas 15,1-3.11-32

En el Evangelio encontramos tres personajes  que sobresalen a lo largo del texto. Aparentemente cuando se lee a la ligera genera malestar, porque no encontramos a las mujeres, ni a las abuelas, ni a las niñas que se haga referencia, de hecho que estuvieron presentes en la fiesta de bienvenida del hijo menor, con seguridad, ellas estuvieron organizando todo y cuidando que ningún detalle faltara. Pero ahora regresemos a los tres personajes y vamos a leerlo desde la perspectiva de las mujeres de nuestra querida América Latina  y Caribeña.

El primero, el padre y madre reflejado en la figura de Dios. Un Dios que se presenta como el útero de las entrañas de  misericordioso de una mujer. En todo el texto encontramos el latir amoroso de Dios como  padre y madre, tejiendo e hilando la redes de amor para sus hijos e hijas.

En nuestra sociedad, las madres siempre  están vigilantes, atentas, cuidadosas, preocupadas para que sus hijos e hijas no sufran ningún daño. Así percibo a Dios, como nuestras madres de nuestra querida América Latina y Caribeña. Él se arriesga a hacer fiesta e invita a la comunidad para acoger a su hijo e hija que estaba perdido/a. ¿Logras identificar la misericordia de Dios en tu vida? ¿ Percibes a Dios como padre y madre que abre su útero de misericordia para perdonarte?

El segundo personaje tenemos al  hijo mayor, podríamos decir que representa a la comunidad de los fariseos. Personas que buscaban ser cumplidores de la ley, “obsesionados” por controlar las normas y estructuras para no “pecar” ¿Cuántas veces en nuestra vida, queremos controlar y demostrar que no fallamos? ¿Cómo canalizas tus actitudes legalistas o fariseístas presentes en tus relaciones?

 Observar la ley sin ninguna conciencia crítica, nos vuelve como los fariseos. Esclavos/as y  robóticas/os. Tenemos que vivir en constante discernimiento para que el espíritu fariseo que habita en nuestro interior pueda ser integrado en nuestro ser  y así no actuemos con el hijo mayor. Para que  Jesus, nuestro Dios nos pueda decir  “Todo lo mio es tuyo”.

 El tercer personaje es el  hijo menor. Este personaje no tiene identidad, nos podríamos arriesgar a decir que puede representar a alguno/a de la comunidad o nos podemos sentir identificados/as con algunas actitudes del hijo menor. ¿Cuántas veces hemos pedido a Dios nuestra herencia o exigido que se cumpla algunos deseos o sino le amenazamos que ya no volveremos a confiar en su amor? ¿Cómo integras en tu vida el deseo de la avaricia, la acumulación de riquezas sin tener en cuenta a quien hagas daño? En el hijo menor encontramos las conductas infantiles e inmaduras, el desorden en su actuar y pensar. Los deseos mal canalizados. Sólo llegó a darse cuenta cuando acabo todo el dinero de la herencia que recibió de su padre. 

Con estas figuras me quiero centrar en el ESPÍRITU FEMENINO y amoroso del Dios de Jesus que se hace presente en la parábola. El hijo e hija menor me lleva a  pensar en  los/as adolescentes, los jóvenes y los/ as adultos/as que en  nuestro tiempo se arriesgan a cruzar las líneas rojas, los (lugares de muerte). Como por ejemplo, el consumo de drogas, el alcohol, la delincuencia, la trata, entre otras problemáticas de muerte que conocemos en nuestros contextos. Ante esta realidad me preguntó ¿Cuántas madres y familias lloran en silencio, por las opciones de muerte que hacen sus hijos e hijas? Pesemos en algunos nombres y oremos por esas familias que sufren los estigmas sociales por las opciones de muerte que hacen sus hijos e hijas. Familias que viven en zozobra, angustia y en constante estrés, sin saber el paradero o lugar de sus hijos e hijas.

En las entrañas y el corazón de estas madres, encontramos a la persona de Jesús de Nazareth, quien ofrece misericordia y compasión sin límites, cuando los hijas e hijas regresan a su regazo. “Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó.”

Las madres y las familias que tienen sus hijos e hijas en situaciones de riesgo, muchas veces son excluidos/as, marginalizados/as y estigmatizados/as por la sociedad. Aprendamos de nuestro Dios, que nos invita constantemente a salir de nuestros parámetros legalistas. Arriesguémonos a abrazarnos y perdonarnos para salir al encuentro del hermano y de la hermana que sigue esperando al borde del camino.

Hagamos nuestras estas palabras del hijo menor Volveré donde mi padre y le diré: padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.” Nuestro Dios padre y madre sólo nos dirá te abrazo, te perdono, te cuido y te amó.

 Nocondenemos, al contrario ofrezcamos ayuda, construyendo redes de solidaridad para estas familias, cuyos hijos e hijas viven la exclusión como sujetos invisibles, descartados/as. Jesús nos convida a romper las legalidades, a ofrecer una palabra, una mirada y un abrazo.  Pensemos ¿Qué hacemos cuando escuchamos o vemos a una madre llorando por su hijo e hija que esta perdido/a? ¿A quiénes invitamos a nuestras casas, comunidades y encuentros? Él hermano mayor y el hermano menor del Evangelio siegue estando presente en nuestras familias, en nuestros gestos y en nuestras opciones personales.

Seguimos teniendo actitudes infantiles, como el hermano mayor, que reclama la parte su herencia, porque se activaron los celos, la envidia cuando llegó el hermano menor.  “Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos”.

El diálogo que de construye en esta parte del Evangelio, evidencia  la paciencia y la compasión de Dios cuando le dice “hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo”. Dejemos de estigmatizar  a las familias que tienen sus hijos e hijas en redes de muerte. Ayudemos a gestionar políticas públicas para este grupo de personas.

Hoy estamos llamados/as a  cultivar relaciones al estilo y modo de Jesús de Nazareth. Él nos invita a romper estilos, jerarquías, normas, estructuras que deshumanizan. Nos impulsa con sus acciones a vivir como él, siendo mujeres y hombres compasivos/as. Arriesguémonos a CELEBRAR LA VIDA, junto a tantas mujeres que logran que sus hijos e hijas vuelvan a casa. Hagamos que el odio y el individualismo de conviertan en lugares y encuentros terapéuticos, a través de la acogida, el diálogo y  el encuentro.

ORACIÓN:

Jesús ayúdanos a acompañar a las  madres que tienen sus hijos e hijas en lugares de riesgo. Enséñanos a mirar, abrazar, curar como tú.

Somos tus hijos e hijas necesitados/as de perdón. Haz que en este tiempo de cuaresma, reconozcamos tu presencia en los sujetos emergentes de nuestro tiempo (los pobres). Haznos comprender a través de la Ruah Divina que siempre estas presente en los pobres y excluidos.

Ayudanos a bendecir en todo momento, porque tu alanza esta siempre en nuestra boca.  Queremos seguir proclamando tu nombre en cualquier momento.

Nos reconocemos pequeños/as, frágiles necesitados/as de tus cuidados para seguir sembrando y gestando horizontes de esperanza junto a nuestros hermanos y hermanas. Tu eres nuestra fuente segura, en ti encontramos tranquilidad.

Yolanda Olivera Alberca- FMMDP

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