Fue uno de los protagonistas de la jornada de ayer. Stanislaw Dziwisz, histórico secretario personal de Juan Pablo II, participó junto al cardenal Parolin en la misa que conmemoró, en la basílica de San Pedro, el vigésimo aniversario de la muerte de Karol Wojtyla. Y lo hizo recordando al gran ausente, el Papa Francisco, quien se recupera en sus apartamentos de Casa Santa Marta. Y que, según Dziwisz, "empezó a estar mejor" después de que le hiciera llegar una reliquia del Papa polaco al hospital Gemelli.
En declaraciones a la RAI, Dziwisz reveló que, durante su ingreso en el hospital, envió a Bergoglio una reliquia con la sangre de Juan Pablo II: "Y empezó a estar mejor", subrayó, incidiendo en que "yo creo en esto porque he tenido muchos ejemplos de milagros".
Antes, durante la celebración en San Pedro, Dziwisz pidió oraciones por el pontífice: "Nuestro corazón abraza al Santo Padre Francisco, que sabemos que en este momento se une espiritualmente a nosotros", subrayó. "Rezamos por su salud, para que el Señor le de la fuerza necesaria para guiar a la Iglesia peregrina en este año jubilar y en estos tiempos difíciles para la Iglesia y el mundo".
En las pasadas semanas, cuando la salud de Francisco estaba en entredicho, Dziwisz se mostró convencido de que Bergoglio "no se rendirá nunca". "Como Wojtyla, también Bergoglio sabe que la cruz de Cristo no debe ser nunca abandonada, y que todo está en manos del Señor", recalcó.