Iluminación del arzobispo Agrelo El don de pertenecer a la Iglesia: sentido, ser y hacer eclesial
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Ha sido un gozo el poder dejarnos hacer por la palabra de este franciscano, Fray Santiago Agrelo, curtido en el vivir de la Palabra, en la Iglesia y en medio del mundo. Nos ha interpelado, con sus palabras y con sus silencios, nos ha invitado a sentir la iglesia, desde el ser y el hacer, unidos a Cristo, en comunión con el mundo y los pobres. Queda en el corazón la oración y las claves para seguir viviendo y rehaciéndonos en nuestro ser bautismal, eclesial y humano. El Reino es el verdadero horizontes y solo somos pobres con esperanza.
| Santiago Agrelo/ José Moreno.
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Hemos sido atraídos por Cristo – “atraeré a todos hacia mí”- en la disponibilidad de la fe: “dejarse hacer en la iglesia, ser de Cristo”. Bendito deseo bautismal.
Ser de la iglesia, en Cristo: sentido de pertenencia
- - Sentido de pertenencia al cuerpo de Cristo, a la comunión trinitaria, a todos para ser de todos, como Cristo Jesús. ¿De quién soy, para quién soy, a quién pertenezco…?
- - Si nos presentamos ante Cristo cada día con la disponibilidad de la fe él nos indicará lo que quiere de cada uno de nosotros:
- o Mi historia personal. Discernir nuestra vida y su disponibilidad para las llamadas de la fe, del carisma del “sentido de pertenencia a la Iglesia”. Hoy me siento ante ti como Pedro, los hermanos Zebedeo, Tomás, Felipe…
- o Disponibilidad: ante los superiores, para lo que dispongan las personas con las que vivo y me encuentro, atención a la necesidad de las personas que me encuentro, disponibilidad para el deseo de los otros… y ahora en lo concreto de lo rural y pequeño, la inmigración, el ecumenismo…
- o Disponibilidad ante la vida: ¿hasta dónde llega mi hágase? Por desbrozar juntos –en Cristo- en la realidad que me rodea y en la que estoy contigo a brazo partido. Ojalá sepa mirar como tú.
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Desde la debilidad amada y compartida en el Señor
- - El camino de Jesús es para pobres con esperanza. No es para satisfechos que buscan que Dios cumpla sus deseos, sino para pobres con esperanza, para soñadores del reino de Dios, para hambrientos de justicia, sólo con ellos puede contar ese eterno hambriento, soñador y pobre que es Dios. Ese es su único poder. ¿Todopoderoso? Crucificado en los crucificados, pobre con los pobres, con los sufrientes. Estos serán sus colaboradores.
- - ¿Dónde me siento ahora pobre, herido, débil…? Ahí es donde podré ser colaborador con el Señor de los pobres, sufrientes de la historia. Como ser entre ellos y con ellos, cómo hacer el mismo camino que Jesús en sus historias compartidas. Y yo con la mía. Cuando ya no podemos hacer lo que nos gustaría hacer, cuando no podemos bajar de la cruz… la propia. He visto a personas que en la cruz se han abrazado a ella y al Padre, en el amor a los hermanos y han muerto agradecidos y agraciados en la debilidad y el sufrimiento.
Desde la oración confiada, la obediencia filial, la disponibilidad creyente
- Vivir y ser desde la ternura, esperanza, confianza, comunión con Cristo crucificado y su cuerpo herido. Vivir el reto de administrar impotencias, al modo de Jesús, como su madre María. Llevando en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que así se manifieste en nosotros la vida de Cristo. Desde la oración confiada, obediencia filial, por la disponibilidad creyente, por la entrega de amor.
- - Necesitamos una iglesia en oración, que las actividades no nos quiten la dimensión orante. La escucha de la Palabra ha de ser el centro de nuestro ser y nuestro vivir. No tenemos otro modo de ser iglesia y servirla. Contemplación y acción no pueden separarse, las dos nacen del amor a Dios, dan razón de nuestra vida de creyentes consagrados al servicio del reino de Dios y su iglesia. Dejarnos evangelizar y evangelizar es hermoso desde esta raíz última de la Palabra. No estamos llamados a una élite espiritual y encerrarnos en nosotros, sino para hacernos de Dios y sus amados, de todos. Ser de Dios y los hijos de Dios, los necesitados de él, de los pobres.
- - El evangelio lo recibimos por pobres, hemos sido evangelizados. Él ha sido para nosotros: luz, curación, alegría, salvación, comunión, fuerza.
- - El compromiso con Dios es compromiso con el mundo que él ama, el mundo que lo necesita. Nos toca hacer camino para que conozcan y se encuentren con el Señor. El compromiso con el mundo, para que llegue el reino a los pobres, es lo que nos confirma en nuestro ser creyentes.
- - Jesús llevaba el reino con él: salud, alegría, esperanza, animo…evangelio, gracia de Dios. Si la gracia de Cristo nos habita, el reino irá con nosotros donde vayamos.
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- Dejarnos transformar en Cristo Jesús, dejarnos hacer: La misión
- o Escucha de la Palabra de Dios, permanente reto. Salir del pecado de una espiritualidad sin Palabra de Dios. Los pastores llamados a conversión con respecto a la Palabra del Señor. Dejarse evangelizar por la Palabra, escucharla, participación en los sacramentos de la fe. La comunidad.
- o Dejarse hacer es lo que queda por aprender, conocer, hacer, vivir… por eso necesitamos entrar dentro y recibir el evangelio. El que se deja evangelizar tendrá una vida unificada y toda ella hablará de Jesús, será evangelizadora. Nuestras miradas, nuestra compasión, solidaridad, el sentido de la justicia… nuestra alegría, nuestra esperanza, nuestra paz… todo en nuestra vida ha de ser evangelizado, memoria de Cristo Jesús.
- o Por eso nuestra misión somos nosotros mismos y nuestro mundo. Nosotros y nuestra familia, vecino, ámbito de trabajo, nuestro espacio político… todo. Nuestra misión es todo lo que Dios ama, no se nos piden discursos, sino dejarnos hacer Cristo, Iglesia, de Dios y de sus hijos. Dejar que nos hagan. Vivir en conformidad con lo que somos.