Sofía Quintans es canciller en la diócesis de Roraima y Juliana de Souza Matins en la prelatura de Tefé Mujeres cancilleres en la Iglesia de la Amazonía: “Ocupar espacios sin tener que pedir permiso”

Es necesario que las mujeres "nos demos cuenta de la capacidad y del papel que tenemos dentro de la Iglesia. A veces con el reto de que sigue siendo una Iglesia muy masculina, muy patriarcal"
Asumir que “tenemos cualidades y competencias, además de una experiencia espiritual muy fuerte que sostiene a toda la Iglesia”
Una Iglesia en la que las mujeres asumen espacios de responsabilidad que históricamente no tuvieron un rostro femenino
“Con nuestra competencia y nuestra forma de ser y estar, también ayudamos a esta Iglesia a ser inclusiva, a integrar a todos, todos, todos, como dice el Papa Francisco”
Una Iglesia en la que las mujeres asumen espacios de responsabilidad que históricamente no tuvieron un rostro femenino
“Con nuestra competencia y nuestra forma de ser y estar, también ayudamos a esta Iglesia a ser inclusiva, a integrar a todos, todos, todos, como dice el Papa Francisco”
Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en América Latina y Caribe
En la Iglesia de la Amazonía brasileña, la ministerialidad se especifica de formas que no son comunes en otras realidades eclesiales. Son expresiones ministeriales que tienen que ver con una Iglesia Sinodal de rostro amazónico, una Iglesia sustentada en el Bautismo, una Iglesia en la que las mujeres asumen espacios de responsabilidad que históricamente no tuvieron un rostro femenino.

Mujeres cancilleres: una novedad en la praxis
En la diócesis de Roraima, la cancillería es ejercida por la hermana Sofia Quintans Bouzada, mientras que en la prelatura de Tefé es una laica, Juliana de Souza Martins, quien cumple este servicio. Se trata de una novedad en la praxis, que en nada contradice al Derecho Canónico, pero que debe ser vista como un proceso de cambio en este momento histórico que vive la Iglesia universal y la Iglesia de la Amazonía.
Las reformas que el Papa Francisco está introduciendo en la Curia vaticana, con el nombramiento de mujeres para cargos de responsabilidad, poco a poco se están abriendo camino también en algunas iglesias locales. El servicio de cancillería, tradicionalmente desempeñado por sacerdotes y ahora ejercido por mujeres, es un ejemplo de ello. Según la canciller de la prelatura de Tefé, “con toda esta invitación del Papa, también nos damos cuenta de que nuestros obispos también se están abriendo a esta novedad”. Es una apuesta de los obispos para que las mujeres estén en estos espacios, como la cancillería, lo que demuestra que “nuestros obispos también están en este camino de apertura de la Iglesia a este nuevo momento con la inserción de las mujeres en estas funciones”, destaca Juliana de Souza Martins.
Las mujeres son mayoría en las comunidades
Nadie puede olvidar que “las mujeres formamos parte de las comunidades de base, somos mayoría en las comunidades, somos las que animamos los procesos, acompañamos el trabajo pastoral, somos como verdaderas diaconisas en las iglesias locales”, según la hermana Sofia Quintans. Según ella, asumir estos servicios “es simplemente reconocer lo que ya hacemos cotidianamente en la iglesia local, en las comunidades de base”. La canciller de la diócesis de Roraima dice que “con nuestra competencia y nuestra forma de ser y estar, también ayudamos a esta Iglesia a ser inclusiva, a integrar a todos, todos, todos, como dice el Papa Francisco, y hay nuevos procesos de relación, procesos de inclusión y otra nueva sensibilidad incorporada a los procesos eclesiales, a la toma de decisiones, a la formación, a todo”.
Sofía Quintans insiste en que "las mujeres somos parte de la Iglesia, somos parte de la Iglesia desde hace mucho tiempo, y reconocernos como cancilleres es algo posible en la Iglesia desde hace mucho tiempo. Lo que pasa es que tenemos una inercia incorporada y es necesario romper esa inercia". De hecho, las mujeres en la cancillería se enfrentan a varios retos, que surgen en primer lugar de la gran responsabilidad que asumen, de la confianza depositada en ellas para vivir un proceso que es una corresponsabilidad con el ministerio pastoral del obispo.
La canciller de la diócesis de Roraima subraya la necesidad de respetar profundamente el camino histórico de la Iglesia local, “e intentar construir un puente con las comunidades, parroquias, áreas misioneras, áreas indígenas, con el camino pastoral de la Iglesia, con la realidad local y los nuevos desafíos de la realidad migratoria, de los pueblos indígenas y también con los desafíos de los misioneros”, destacando la importancia de que la Curia sea un lugar de acogida, de encuentro y de la Iglesia en salida, de hacer un camino conjunto, sinodal.

La capacidad y el papel de las mujeres
Mirando a la Iglesia en la Amazonía, Juliana de Souza Martins reflexionó sobre el desafío de reconocer que el papel del canciller es muy importante y fundamental dentro de la curia, para dar visibilidad. En cuanto a la ministerialidad femenina, una dinámica que ha recibido un gran impulso con el actual pontificado, es necesario que las mujeres "nos demos cuenta de la capacidad y del papel que tenemos dentro de la Iglesia. A veces con el reto de que sigue siendo una Iglesia muy masculina, muy patriarcal".
Reconoce el sufrimiento de las mujeres, pero también los pasos que ya se han dado, los avances que se han hecho, afirmando que "es algo que está muy presente, muy arraigado dentro de nuestra Iglesia y a veces esto acaba limitándonos en nuestro pensar y actuar. Pero creo que, si nos mantenemos firmes como mujeres, si nos reconocemos como figuras transformadoras, muy importantes para la evangelización de nuestra Iglesia, creo que es en este camino en el que debemos continuar y persistir."

Reconocer los servicios de las mujeres
Sofía Quintans llama a las mujeres a reconocerse, a apoyarse, a asumir que “tenemos cualidades y competencias, además de una experiencia espiritual muy fuerte que sostiene a toda la Iglesia”. También insiste en “reconocer nuestros servicios que ya estamos experimentando en la Iglesia, dentro de las comunidades, el trabajo pastoral, el liderazgo, con ministerios reconocidos”.
Se trata de “allanar el camino a otros ministerios que incluso pueden ser reconocidos, ocupando los espacios, sin tener que pedir permiso, dándonos confianza mutua, mujeres y hombres, hombres y mujeres, intentando vivir esta experiencia de misión conjunta, de misión en equipo”, con “conocimiento, responsabilidad, visibilidad, confianza mutua, viviendo todo juntos, en igualdad, con la misma dignidad, pero en igualdad”, concluyó.