"Se necesita ayuda humanitaria urgente" Hermanas de la Reparación birmanas: "Dormimos en la calle, pero las bombas no se detienen. Es una emergencia"

Birmania tras el terremoto
Birmania tras el terremoto

Los desplazamientos siguen siendo limitados, y todavía hay mucho miedo en Myanmar después del terremoto del 28 de marzo que devastó las regiones centrales del país

Además de las réplicas, también continuaron los bombardeos del ejército

"Es como disparar a un herido", comenta a AsiaNews la hermana Valentina Pozzi, superiora del instituto fundado por el P. Carlo Salerio que hoy cuenta con 458 religiosas birmanas. "Es un milagro que, hasta ahora, no haya habido víctimas entre nosotros"

(AsiaNews).- "Las casas están muy dañadas. Hay muchísimo miedo. Nuestras hermanas duermen al aire libre junto con la población por temor a nuevas réplicas, que han continuado en los últimos días", así lo describe la madre Valentina Pozzi, superiora general de las Hermanas de la Reparación, instituto fundado en 1859 por Carlo Salerio, uno de los primeros misioneros del PIME, y la Madre Carolina Orsenigo, y que tiene un profundo vínculo, no solo histórico, con Birmania, ya que hoy cuenta con 450 religiosas birmanas.
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"La mayoría de nuestras hermanas están bien, pero todavía no hemos podido ponernos en contacto con la comunidad de Mandalay y Leiktho porque las líneas están interrumpidas. Algunas hermanas ya están de viaje para llegar hasta ellas, pero en las carreteras hay enormes grietas".

Terremoto en Birmania
Terremoto en Birmania

La segunda ciudad de Birmania está a solo unos kilómetros del epicentro del terremoto de magnitud 7.7 que el 28 de marzo sacudió el país, ya devastado por más de cuatro años de guerra civil. Los portavoces de la Junta golpista birmana - que siguió bombardeando a la población civil incluso en las horas posteriores al terremoto, a pesar de que el gobierno de unidad nacional en el exilio hizo una propuesta de alto el fuego - informaron que el número de muertos ha aumentado a 1.700, y que hay más de 3.000 heridos. Nadie sabe cuántos son los desaparecidos, pero según las estimaciones del US Geological Survey, el número final podría situarse entre 10.000 y 100.000 víctimas. Y los daños económicos son incalculables, debido a la dificultad para obtener información tras el bloqueo de los medios de comunicación impuesto por la junta golpista. Los expertos humanitarios consideran que el país tardará años en recuperarse.

"En Mandalay, las parroquias de San Juan y San Miguel están acogiendo a las personas que han perdido sus hogares y ofrecen asistencia básica, mientras que el equipo médico de la diócesis está colaborando en los rescates", relata a AsiaNewsYaung Ni Oo, operadora humanitaria birmana con base en Rangún pero originaria de Mandalay.

"Ahora las necesidades más importantes y urgentes son la asistencia humanitaria como alimentos, medicinas, refugios temporales, kits de higiene y kits de primera necesidad. Más adelante sin duda necesitaremos asistencia financiera para reconstruir la comunidad", dijo ayer el obispo de Mandalay, Mons. Marco Tin Win, a AgenSIR. El "equipo de rescate" de la diócesis ya estaba trabajando para hacer frente a las emergencias causadas por la guerra civil.

Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA), que se publicó precisamente el 28 de marzo, antes del terremoto el número de desplazados en Birmania había aumentado a 3,5 millones: "En el noroeste de Birmania, donde se encuentra casi la mitad de toda la población desplazada del país, se ha registrado un aumento de las víctimas civiles, mientras el conflicto sigue agravándose", dice el documento. Esta región, que comprende el área de Sagaing y la de Mandalay, es precisamente la que ha sufrido los mayores daños.

"Esun milagro que entre las hermanasque hemos logrado contactar no se hayan registrado víctimas", sigue explicando a AsiaNews la hermana Valentina Pozzi. La congregación tiene más de 60 conventos en todo Birmania, pero unos diez ya habían sido evacuados debido a los combates entre los soldados del ejército y las diversas milicias que forman la resistencia antigolpista. "En la aldeas cercanas a Naypyidaw, la capital, muchos fieles cristianos se salvaron porque habían salido para participar en el Vía Crucis. Cuando volvieron a su casa, no encontraron nada, todo se había derrumbado mientras ellos no estaban. También en Pyinmana, cerca de Naypyidaw, se derrumbó todo el muro perimetral del convento donde hay niños y estudiantes, pero la casa de madera y paja resistió".

Así se ven las calles de Mandalay, Myanmar, tras el terremoto de magnitud  7,7

El sismo se produjo un viernes; además de las celebraciones del tiempo de Cuaresma, muchos musulmanes se encontraban en la mezquita para las oraciones rituales de los últimos días del Ramadán, mientras que en los monasterios budistas se llevaban a cabo exámenes y verificaciones para los estudiantes. En muchos casos eran jóvenes que perdieron la posibilidad de acceder a la educación después del golpe de Estado de 2021. Los médicos y maestros que habían participado en las protestas pacíficas contra el golpe fueron suspendidos y hoy las únicas escuelas públicas que siguen funcionando están bajo el estricto control del régimen militar. Pero las familias se niegan a enviar a sus hijos a estas instituciones.

En los últimos cuatro años de guerra civil, las diversas confesiones religiosas han tratado de proteger a niños y jóvenes acogiéndolos en sus propias estructuras: "En un monasterio había más de 300 alumnos", comenta la madre Valentina, y señala que ni siquiera sobre ellos se detuvieron los bombardeos del ejército. "Es como disparar a un herido", añade la madre superiora. "Las casas y los edificios se pueden reconstruir, pero pienso en los niños de Birmania que tendrán muchísimas heridas que sanar. Mientras los adultos suelen tener más herramientas para afrontar lo que está sucediendo, los más pequeños tendrán que cicatrizar traumas profundos".

Para responder a la emergencia humanitaria, la Fundación PIME ha decidido lanzar una recaudación de fondos para Myanmar a fin de apoyar la red de acogida que las diócesis de Taungoo y Taunggyi están organizando para los desplazados. A ellos enviaremos la ayuda, comenzando por las necesidades básicas de las personas: techo, alimentos, y escuela para los más pequeños.

Se puede donar con la siguiente referencia "S145 - Emergencia Myanmar":

— mediante transferencia bancaria a nombre de Fondazione Pime Onlus  - IBAN IT89M0623001633000015111283

(se recomienda enviar una copia de la transferencia bancaria por correo electrónico a uam@pimemilano.com indicando nombre, apellidos y dirección, lugar y fecha de nacimiento, código fiscal)

— en la cuenta corriente postal n. 39208202 a nombre de Fondazione Pime Onlus via Monte Rosa, 81 - 20149 Milán

en efectivo o con cheque en el Centro PIME de Milán1 en via Monte Rosa 81 de lunes a viernes (9.00-12.30 y 13.30-17.30) 

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