Tercera edición del Foro Krisare, jornada del viernes Las víctimas al centro del debate: Memoria y reconciliación tras el fin de ETA

Sara Buesa llegó a más de 300 jóvenes con el relato de su historia
Galo Bilbao: "La Iglesia vasca se olvidó de que su única mediación tenía que ser la que marca el Crucificado"
Joseba Eceolaza: "Las víctimas no se compensan, solo se suman"
Joseba Eceolaza: "Las víctimas no se compensan, solo se suman"
| Vicente Luis García Corres (Txenti)
La mañana comenzó con una sesión para jóvenes. Más de 300 escolares de varios colegios concertados de Vitoria-Gasteiz acudieron con sus profesores al Palacio de Congresos y Exposiciones Europa donde pudieron escuchar, con atención y un respetuoso silencio el relato de Sara Buesa, hija del parlamentario socialista Fernando Buesa que fue asesinado junto a su escolta, el ertzaina Jorge Díez, el 22 de febrero del año 2000.
Sara recordó ante los chicos y chicas aquel día, la comida con su aita, el puro que, tras la comida, encendió con la vela de la entrada que quedó encendida y que se le quedó grabada aquella tarde, y las últimas palabras de su padre: “qué frío hace”.
Después Sara trasladó a su joven audiencia su proceso de duelo y cómo en su corazón no ha quedado el odio, ni la venganza, sino el deseo de que nunca nadie vuelva a pasar por lo que ella y su familia vivieron.
Con la ayuda de Patxi Campo, experto en el acompañamiento del duelo y el dolor, se les invitó a los jóvenes a recorrer un decálogo de la Compasión en el que los estudiantes fueron compartiendo, entre risas y vergüenzas, sus sentimientos ante cada punto.
Al final, una piedra en la que resumir en una palabra lo vivido en esa mañana fue el recuerdo que se llevaron para que en la mochila o en la estantería de su casa les recuerde la importancia de escuchar al otro.
El Foro Krisare se abrió con la ponencia del profesor de Ética de Deusto y de Moral Social y Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Bilbao, Galo Bilbao Alberdi.
El título de su exposición: “La reconciliación una alternativa radical y Evangélica”. Para Galo “la reconciliación es una opción, una alternativa con sentido para los creyentes y que podemos ofrecer a quienes no comparten nuestra fe”.
Matizó no obstante que reconciliación no significa lo mismo que perdón. “Es un terreno muy amplio”, y se pueden distinguir varios niveles, personal, social o internacional.
En una reconciliación se va “a por todo, a recuperar lo roto” dijo en referencia al lema de las jornadas Rot@s pero Enter@s.
El discurso de la reconciliación debe encontrar su momento y su espacio, en caliente no es posible. Nadie debería hablar ni de perdón ni de reconciliación a las víctimas en un primer momento.
Luego pasó a plantear otro tema candente y muy relacionado con la reconciliación: el de la justicia restaurativa, cuyo objetivo es: recuperar tanto a la víctima como al victimario para la sociedad.
Para hacerse una idea de esta justicia restaurativa citó la película Maixabel que está basada en hechos reales.
Galo apuntó que muchas veces nuestras convicciones políticas están por encima de nuestras convicciones religiosas, pero desde nuestro ser cristiano tendría que ser a la inversa.
En la última parte de su intervención invitó a educar en actitudes de paz, enseñar que sentir culpa es un paso previo a la reconciliación, que en este tema no hay expertos y que hay que pasar de los gestos a los cambios de vida.
Recordó que la Iglesia vivió los años de ETA con el síndrome del mediador, cuidando siempre las formas para poder ser un posible mediador en el conflicto vasco; pero a la Iglesia se le olvidó que la única mediación que le corresponde es la de la Cruz, en el crucificado es donde la Iglesia encuentra el modelo de mediación que le corresponde.

A continuación el navarro Joseba Eceolaza Latorre, miembro de Gogoan (y anteriormente de Elkarri) y autor de varios libros sobre la memoria histórica del terrorismo tomó la palabra para empezar sentenciando que “olvidar no es una opción. No es lo mismo olvidar que “no hablar de ello””.
“Es cierto que ETA ya no existe, pero eso no ha dejado el contador a cero ni el lienzo en blanco.”
Otra de sus frases fue: “La antesala de la compasión es el conocimiento de los hechos. Hay que contar lo que pasó para poder coser las heridas”.
Eceolaza considera que “las víctimas tuvieron una voz honrada en mitad del espanto. Na ha habido venganza.”
Su exposición estuvo plagada de recuerdos a las personas asesinadas por ETA, con nombres y apellidos y circunstancias, y a actuaciones de acoso como los 27 ataques que sufrió la casa del pueblo de Rentería.
Un momento intenso fue cuando reconoció que él, en su momento, no fue consciente del dolor que estaban viviendo sus compañeros concejales del PP y del PSOE.
En otro momento, haciendo alusión a los “ongi etorris” a los que muchos quieren quitarles importancia, señaló que “el elogio al ejecutor es un impedimento para la convivencia”.
Entre los peligros que ha detectado a la hora de abordar el tema de la violencia citó “la desmemoria” que la calificó como “contar las cosas como no sucedieron".
En el discurso para construir la paz y la convivencia no tiene sitio tratar de equiparar víctimas de los bandos: “Las víctimas no se compensan, solo se suman.” La teoría del empate es una de las posibles mentiras en el relato de la violencia.
Los relatos pueden ser plurales, excepto el relatos moral, nada justifica moralmente una víctima.
Concluyó diciendo que “Las víctimas de ETA no han formado parte de nuestro mundo emocional.”

Non solum sed etiam
Reconozco que esta primera sesión del Foro Krisare me ha removido. Me ha hecho despertar de un letargo, un sentimiento de haber pasado página con un tema que forma parte de mi historia, de la historia de mi generación y de mi pueblo.
Yo nunca fui objetivo de ETA ni llegué a sentirme amenazado. Aunque sí puedo contar como anécdota que ante un proyecto de mi familia de marchar fuera de Euskadi muchos me preguntaron si era porque ETA me había amenazado; y cuando llegué a casa y lo comenté, la madre de mis hijos me confesó: “Yo he pasado años pensando que al despedirte por la mañana cuando cogías el coche un día te vería saltar por los aires”. Por aquellos años yo hacía programación religiosa en COPE Vitoria y solía condenar cada atentado en las editoriales de mi programa. Solo entonces fui consciente de que yo también estaba al otro lado para ellos.

Pero las sesiones de hoy me han hecho pensar en cada vez que participé en una manifestación de Gesto por la Paz, pero sobre todo en las que no participé, que fueron muchas más.
He pensado en las nuevas generaciones, en mis hijos, en los comportamientos violentos que a veces vemos en la juventud en el entorno universitario. ¿Cómo decirles que la violencia no es el camino para reivindicar nada? ¿Cómo decirles que la democracia llegó de la mano de quienes hicieron la transición pacífica, y no de los que usaron las armas? ¿Cómo decirles que cada bote de humo que lanzan es un paso atrás? Y que lo que queremos es que ellos sigan dando pasos adelante. Que no hereden odios del pasado sino el tesoro de la paz alcanzada. Que no se dejen llevar por discursos de enfrentamiento sino de reconciliación, de encuentro.
Seguimos en el Foro, ahora con otros temas de violencia y restauración, en este caso en el seno de la Iglesia.

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