El marianista acaba de publicar 'La sostenibilidad de la Escuela católica' (PPC) Javier Cortés: "La escuela católica es en primer lugar escuela, y si no lo es en sentido estricto, no tiene ningún sentido"

Javier Cortés
Javier Cortés

"El problema es que la EC está quizá demasiado pendiente de las demandas del mercado y olvida el carácter profético de su razón de ser: la educación integral de la persona por medio de la transmisión de la visión cristiana de la cultura que, lejos de ser una catequesis, supone una auténtica creación cultural"

"El gran reto al que se enfrenta la EC es responder de manera profética y valiente a las necesidades de la educación actual", sostiene en 'La sostenibilidad de la escuela católica'

"La pregunta es ¿ante la desaparición de los religiosos y religiosas quién está marcando el rumbo y el paso de la EC?"

"Ya quedan muy pocos religiosos en activo, dentro de pocos años no quedará ninguno con lo cual la relación de las instituciones con los colegios se rompe"

"La comprobación de la fe de un educador no asegura en absoluto su idoneidad"

Filósofo, teólogo, conferenciante y escritor, el marianista Javier Cortés Soriano (Valencia, 1955) lleva toda su vida dedicado a la educación católica. Primero como profesor y director de centros y, después, como director general de SM durante casi diez años (los de mayor pujanza de le editorial). Por eso, su libro 'La sostenibilidad de la escuela católica'(PPC) es una combinación perfecta de teoría y práctica aplicada a este campo en el que la Iglesia española ha invertido tantos recursos.

En su nuevo libro, Cortés apuesta por el concepto sostenibilidad como piedra maestra de la escuela católica, si quiere seguir siendo útil a la sociedad desde una identidad clara. Por eso, sostiene que "la escuela católica es en primer lugar escuela, y si no lo es en sentido estricto, no tiene ningún sentido", sobre todo en una época en la que están desapareciendo de este ámbito los religiosos/as. Porque, a su juicio, la educación católica lejos de ser una catequesis, supone una auténtica creación cultural".

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Javier Cortés
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¿Cómo define el concepto de sostenibilidad en el contexto de la Escuela Católica?

La perspectiva de la sostenibilidad procede del ámbito de la sensibilidad ecológica pero me parece que nos ofrece un instrumento conceptual muy interesante. La preocupación por la sostenibilidad nos introduce en una preocupación por el futuro pero de inmediato nos remite a la responsabilidad sobre el presente preguntándonos hasta qué punto estamos actuando bien hoy. Si el cambio climático nos cuestiona sobre el futuro que nos espera eso nos lleva de inmediato a la obligación de cambiar nuestros hábitos del presente. En el caso de la EC si nos preocupa qué será de nuestro sentido identitario como escuela en el futuro tendremos que cuestionarnos qué estamos haciendo hoy, cuál es la fuente de nuestra identidad hoy, al servicio de qué y de quién estamos diseñando nuestras escuelas. Son preguntas que me parecen fundamentales y que considero que hay que afrontar de manera crítica.

¿Qué recursos específicos del carisma de la Escuela Católica destaca, para enfrentar los desafíos educativos actuales?

Cuando hablamos de recursos en general nos viene de inmediato a la mente o bien los recursos humanos o los recursos económicos. Pero en educación encontramos otro tipo de recursos fundamentales. Cuando Giner de los Ríos lanzó el proyecto de la Institución Libre de Enseñanza se apoyaba en un gran proyecto utópico de transformación personal y social que España necesitaba para dar el salto a la modernidad. El mismo caso encontramos en todos los grandes pedagogos reformadores, Montessori, Rosa Sensat, etc. En educación el proyecto de transformación personal y social que se sueña es un recurso fundamental. En el caso de la EC ese recurso no es otro que la fuerza y potencia de la experiencia de fe bien arraigada en la utopía de Jesús en el evangelio. Ese es el gran recurso. El problema es que la EC está quizá demasiado pendiente de las demandas del mercado y olvida el carácter profético de su razón de ser: la educación integral de la persona por medio de la transmisión de la visión cristiana de la cultura que, lejos de ser una catequesis, supone una auténtica creación cultural. 

Javier Cortés

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la Escuela Católica según el análisis presentado en su libro?

Hay retos que provienen de las circunstancias externas como la falta de alumnos o la situación de la educación en el momento actual muy marcada por la presión que se ejerce sobre ella desde diferentes ámbitos. Pero desde mi punto de vista el gran reto al que se enfrenta la EC es responder de manera profética y valiente a las necesidades de la educación actual. La EC, además de compartir los retos de la educación en general, se encuentra muy determinada por la gran crisis institucional de las congregaciones y de las órdenes religiosas que la crearon y la sostuvieron durante años. La crisis es cuantitativa, la falta de vocaciones, pero también cualitativa, se ha abandonado un liderazgo más firme e identitario para dejar paso a toda una cohorte de psicólogos que le están marcando el paso. La pregunta es ¿ante la desaparición de los religiosos y religiosas quién está marcando el rumbo y el paso de la EC? ¿Qué estructuras y modos de organización se están poniendo en pie? ¿Qué criterios se manejan para tomar las decisiones? No hay más que ver los temas y los ponentes de los diferentes congresos. La palabra mágica es innovación y esta se reduce a la innovación en el ámbito de la didáctica.

¿Qué propuestas prácticas ofrece, para implementar la sostenibilidad en las escuelas católicas?

El libro no es un libro teórico sino práctico. Hay propuestas de cómo trabajar sobre todo en el ámbito académico para hacer sostenible el proyecto. No podemos sucumbir a la presión académica para tener grandes resultados en la selectividad y luego suplir esa falta de valentía con muchas actividades de pastoral. No podemos abandonar las actividades extracurriculares al servicio de aumentar los ingresos o responder a lo que las familias nos piden para rellenar las agendas familiares. El segundo ámbito es la sostenibilidad de la figura del educador cristiano. Hay que seguirle y acompañarle más allá de llevarle a cursos de formación carismática. Y por último hay que buscar modelos organizativos y de gestión que no basen en el control de una central sino en el desarrollo de las realidades locales. Para cada uno de estos ámbitos se presentan proyectos concretos.

Escuela católica

¿Cómo equilibra la teoría educativa con las aplicaciones prácticas en su enfoque sobre la sostenibilidad?

En educación como en otros ámbitos, una buena teoría es la mejor creadora de la mejor práctica. El problema es que estamos huérfanos de profundas concepciones de lo que es la educación y por eso acudimos a las teorías innovadoras de moda para intentar solucionar afrontar los retos. Un ejemplo. Si de verdad tú asumes que la persona es radicalmente un ser relacional llamado a la autonomía y a la comunión, entonces tu escuela cambia. 

¿Cómo relaciona el autor el concepto de "construir sobre roca" con la sostenibilidad de la Escuela Católica?

Suelo decir que de los laberintos se sale por arriba. En momentos de fuerte incertidumbre como los que estamos viviendo me parece imprescindible volver sobre los orígenes y el fundamento del ser. Para mí construir sobre roca es profundizar en el sentido que pueda tener hoy la educación católica en el seno de una sociedad plural y secularizada. Si el sentido es construir un espacio para la catequesis entonces estamos traicionando el propio espíritu del Vaticano II que ha establecido con claridad la autonomía de las realidades humanas y la escuela es una de ellas. La escuela católica es en primer lugar escuela, y si no lo es en sentido estricto, no tiene ningún sentido. A eso llamo yo construir sobre roca, no podemos “utilizar” la escuela para otros intereses. La EC solo tiene sentido si es capaz de poner en pie la educación que nuestra sociedad necesita y una educación sin exclusión, abierta a todos y muy especialmente a los que más lo necesitan.

Si la escuela católica nació para suplir o complementar al Estado, cuando éste no podía ofrecer educación para todos, ¿por qué ahora, que ya los Estados del mundo desarrollado ya lo pueden hacer, no cierran en ellos las escuelas católicas y se trasladan a países pobres, donde más les necesitan?

Es cierto que la EC nació en realidades y situaciones de carencia social pero no solo como subsidiaria del Estado sino como un agente que, como otras muchas corrientes pedagógicas innovadoras, todas ellas laicas, como las que he citado anteriormente, pretendían proponer a la sociedad escuelas de educación integral. De la misma manera que María de Montessori propuso un método educativo innovador de educación, la tradición católica tiene recursos utópicos suficientes para proponer un modelo de educación integral que responda a las grandes necesidades educativas de nuestro mundo. El problema aparece cuando la EC abandona ese objetivo para dar la educación que le requiere la sociedad y las familias y pierde su carácter profético e innovador por la presión del mercado. En los cursos de formación en los que participo no es nada extraño encontrar a profesores que admiten sin rubor que es muy difícil mantener escuelas con profunda identidad en un contexto en el que las familias quizá piden otra cosa.

Escuela católica
Escuela católica

¿Los profesores de la escuela católica además de vocacionados deben ser creyentes?

Es uno de los temas que trato en el libro cuando abordo qué se puede hacer para hacer sostenible la figura del educador en la EC. La comprobación de la fe de un educador no asegura en absoluto su idoneidad. Es necesario comprobar en primer lugar su vocación educativa y, en segundo lugar, hasta qué punto su universo utópico como educador, todo buen educador vocacionado lo tiene, está en sintonía con el universo utópico del evangelio. 

¿Los colegios católicos son un negocio del que viven diversas congregaciones e instituciones eclesiásticas?

En algún momento lo pudieron ser durante años y quizá quede todavía algún resto de esa situación pero en este momento, con el sistema de conciertos, la situación cambió. Por otro lado hay que tener en cuenta que ya quedan muy pocos religiosos en activo, dentro de pocos años no quedará ninguno con lo cual la relación de las instituciones con los colegios se rompe.

Libro de Cortés

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