Cafés Tertulia, una iniciativa jubilar La parroquia de Santa María acoge estas entrevistas cargadas de Esperanza

La parroquia de Santa María acoge estas entrevistas cargadas de Esperanza
La parroquia de Santa María acoge estas entrevistas cargadas de Esperanza

En cada encuentro alguien, desde la experiencia personal en carne propia o como observadora de la vida de otros relata cómo la Esperanza se hace presente en la vida de las personas hasta en las circunstancias más increíbles

El mismo día de la celebración de la designación de la parroquia de santa María como templo jubilar, el párroco, Juan Carlos Pinedo, me comentó: "Txenti, tenemos que hacer algo, como diría, diferente, en el marco de este año jubilar. Dale una vuelta".

Y a la vuelta de unos días le propuse: "unos cafés tertulia, donde vayan pasando personas que hablen de la esperanza. Y el café lo ofrecerán los jóvenes de la parroquia que quieren recaudar fondos para irse a Roma."

Fuimos madurando la idea y en el mes de febrero se puso en marcha. 

La dinámica es simple: Tras una introducción en la que se recogen algunas palabras del Papa Francisco, se le invita a la persona a presentarse ella misma, a decir los datos que de ella quiera dar a conocer, su nombre, su estado civil, su profesión, ... y después se plantean dos cuestiones que, formuladas de diferentes maneras pero básicamente responden a que la persona cuente primero qué experiencias personales ha tenido de la presencia de la esperanza en su vida o en la vida de otras personas; incluyendo quizá un contexto, una historia previa, o casos reales; y la segunda cuestión si cree que esas experiencias, propias o ajenas, pueden servir a los demás, pueden generar esperanza más allá de ellas mismas. 

Hasta ahí se graba en vídeo y se emite en mi canal de Youtube     https://www.youtube.com/channel/UCl1MpQjT-ilOJZNNkeVrJFQ

La segunda parte, la que no aparece en los vídeos, es un rato de tertulia en el que las personas que asisten como público participan haciendo preguntas al invitado o contando sus propias experiencias. Es un momento muy rico y gana mucho por ser exclusivo y privado para quienes acuden. Hasta ahora grupos de entre diez y 20 personas. 

Os comparto los primeros cinco programas y los iré compartiendo en mi blog en grupos de cinco

El primero fue un enmarcar el proyecto y los participantes fueron Juan Carlos Pinedo, el párroco y Fidel Molina, el Diácono Permanente de la Unidad Pastoral del Casco Viejo y representante del obispado para la Asociación Berakah

El primer testimonio fue el de Sofía, de origen nicaragüense, casada con un vitoriano que conoció en México y cuyo testimonio partía de su experiencia personal. A ella la diagnosticaron una enfermedad que le impedía ser madre. Ella no perdió la fe ni la esperanza. Sus hermanos de comunidad oraron por ella, y "el milagro" se tradujo en tres preciosos hijos. 

Tras el testimonio de una mujer que confía cada día en la Palabra de Dios el siguiente invitado expuso su experiencia de la Esperanza desde parámetros no confesionales, aunque sí ideológicos o filosóficos. Desde el respeto a todas las creencias este exmaestro cervecero y masón, nos habló de Esperanza ante un diagnóstico de cáncer en estadio 4.

El siguiente invitado fue un misionero vasco que ha entregado más de la mitad de su vida al pueblo de Ecuador. Inicialmente como misionero del grupo misionero vasco para llevar el Pan y la Palabra. Pero con el tiempo descubrieron que tenían que ayudar a recuperar la voz del pueblo y sobre todo su cultura. En concreto la Cultura Montubia. Y en esas anda ahora con el proyecto Raíces y Sueños de San Isidro, dando esperanza a un pueblo que está recuperando sus tradiciones, su gastronomía, su farmacopea tradicional, sus cantos y bailes, ...

Y el quinto invitado fue un enfermero de la unidad de cuidados paliativos de Osakidetza. Alguien que vive muy cerca de la muerte, del dolor, del sufrimiento, de las angustias, pero también de la alegría y de la esperanza de aquellos que deciden vivir hasta el final, y vivir felices, y vivir con esperanza. 

Espero que disfruten de estos vídeos, cuya duración máxima de alguno alcanza casi la media hora. Todos acaban con una propuesta musical de artistas católicos contemporáneos, amigos que hacen buena música para todos, incluso para Dios. 

Volver arriba