Clericalismo: la iglesia pródiga que mal gasta talentos Parábola del Clericalismo Pródigo

Parábola del Clericalismo Pródigo
Parábola del Clericalismo Pródigo

El clericalismo es el hijo pródigo que gasta su herencia en sí mismo, mientras el mundo muere de hambre espiritual. No solo malgasta recursos, sino que agota el capital espiritual de la Iglesia, su credibilidad. ...la crisis de abusos, su encubrimiento y la falta de cambios en el estilo de vida clerical, destruyen la confianza. La gente ya no cree en los curas, ni les confía sus hijos, esto es un signo de los tiempos que reclama un  “hay que nacer de nuevo”.

El Papa Francisco ha denunciado el clericalismo con firmeza, identificándolo como una de las mayores distorsiones en la Iglesia ... "Una perversión eclesial" (2018), "Una actitud que hace que los laicos sean espectadores", infantilizándolos y anulando su misión bautismal (Evangelii Gaudium, 102), “El cáncer de la Iglesia" (2021),  "Los clericales son funcionarios de lo sagrado, no servidores" (2023). Usan la religión para dominar y controlar 

La Iglesia convertida será la que invierta en los últimos (Mt 25:40), libere los talentos de su pueblo (no los entierre) y pierda el miedo a no tener el control. Esto se corrige con más Sinodalidad, menos pirámides de poder, más redes comunitarias, porque "El verdadero poder es lavar los pies" (Jn 13:14), no ocupar tronos.

El llamado de Cristo a la conversión no solo es para el individuo, sino también para las instituciones que ellos construyen. El ser humano contribuye con estructuras de Gracia o pecado y éstas a su vez influyen en sus comportamientos. Creer que todo se resuelve exclusivamente en las decisiones morales de las personas aisladas es una reducción antropológica y moral que niega la dimensión social del ser humano hecho a imagen y semejanza de la Trinidad. La trampa del individualismo es pensar que somos muy libres para decidir, cuando en realidad hemos sido influidos acríticamente por los sistemas de los cuales y a los cuales alimentamos.

Clericalismo: La Iglesia pródiga que malgasta talentos

El clericalismo es el pecado de una Iglesia que despilfarra su riqueza espiritual, como el hijo pródigo del Evangelio (Lc 15:11-32). Lo hace en ineficientes estructuras de poder, privilegios y control que ahogan los dones del Pueblo de Dios.

Mientras el mundo clama por el mensaje liberador del Evangelio, una parte de la Iglesia malgasta sus talentos (Mt 25:14-30) en burocracia eclesiástica que paraliza la misión, el carrerismo de luchas internas por el poder en lugar de servir y la autorreferencialidad que la aleja cada vez más de la realidad y de sus periferias.

El clericalismo espiritualiza su poder para justificar una casta sagrada intocable. Gran parte de su esfuerzo apunta a generar el temor reverencial hacia la falsa superioridad de su status quo religioso. Subestima lo laical, viendo el matrimonio como "menos santo" que el celibato, aunque sea sacramento cuya jerarquía teológica es mayor que aquella disciplina tardía. También, con su miedo a perder control, deshecha el aporte del clero casado ya que éste sería menos dependiente de la estructura eclesial que domina.

La Parábola del Clericalismo Pródigo

1 ¿En qué malgasta la Iglesia sus talentos?

A) Jerarquías que consumen energía en auto-preservación, generando permanentemente "más de lo mismo" en sínodos y reuniones interminables, sin impacto real en la vida de los pobres. Muchos obispos suelen estar más preocupados por su pulcra concordancia con el Derecho canónico, las rúbricas litúrgicas y la defensa de sus privilegios a los que identifica con "la voluntad de Dios", antes que la pasión por sentir y escuchar a su pueblo.

B) Talentos enterrados por miedo al cambio y a que figure menos el papel de los clérigos. Entre ellos están los Laicos con vocación profética silenciados porque "no tienen formación", las Mujeres excluidas de ministerios a pesar de su liderazgo en comunidades, los sacerdotes casados porque se los prejuzga como peligrosos por haber tenido el coraje de desistir del celibato obligatorio, un instrumento de sometimiento corporativo. Finalmente, los Jóvenes que abandonan una Iglesia que no les da espacio, ni se interesa realmente por ellos.

C) Recursos mal invertidos: Mientras existen muchas Catedrales vacías -construidas con el expolio de la conquista y colonialismos pasados-, faltan recursos para pobres y otras instalaciones puestas al servicio de la caridad y la evangelización. Se retacean las indemnizaciones a las víctimas de abusos mientras la institución posee un sinnúmero de inmatriculaciones obtenidas con los privilegios y argucias de épocas anteriores.

De toda esta situación de injusticia administrativa, se puede repetir con Jesús:"Ataron una carga pesada y la pusieron sobre los hombros de los demás, pero ellos no están dispuestos a moverla ni con un dedo" (Mt 23:4)

D) El gasto más grave es la pérdida de credibilidad. El clericalismo no solo malgasta recursos, sino que agota el capital espiritual de la Iglesia, su credibilidad. Prueba de ello es la crisis de abusos, su encubrimiento que destruye la confianza y la falta de decisión para cambiar de raíz, el estilo de vida clerical. La gente ya no cree en los curas, esto es un preocupante signo de los tiempos ante el cual, “hay que nacer de nuevo” como le dice Jesús a Nicodemo.

Actualmente el clericalismo constituye un fariseísmo moderno: con una fuerte rigidez doctrinal sin misericordia y el secuestro de la fe reducida a ritos del pasado y piedades intimistas. Todo esto da como resultado una Iglesia que, en vez de ser luz del mundo (Mt 5:14), se convierta en escándalo (Mt 18:6).

2 qué ha dicho el Papa Francisco.

El Papa Francisco ha denunciado el clericalismo con firmeza, identificándolo como una de las mayores distorsiones en la Iglesia y un obstáculo para su renovación evangélica. Lo describe como "Una perversión eclesial" (2018), "Una actitud que hace que los laicos sean espectadores", infantilizándolos y anulando su misión bautismal (Evangelii Gaudium, 102), “El cáncer de la Iglesia" (2021), porque corroe la comunión y genera abusos. "Los clericales son funcionarios de lo sagrado, no servidores" (2023). Usan la religión para dominar y controlar la vida espiritual de los laicos.

El clericalismo niega el sacerdocio bautismal" (2020), relegando a los laicos a roles pasivos. Ignora los dones de las mujeres, a quienes considera "ciudadanas de segunda" (2021). Encubre abusos para "proteger la institución". "Detrás de un rigorista hay un hipócrita" (2020), porque impone cargas que no vive. "El clericalismo es un mal que mata la alegría del Evangelio" (2023).

3 ¿Cómo Volver a la Casa del Padre? (La Conversión del Clericalismo)

El clericalismo ha malgastado los recursos de la Iglesia. La pederastia y otros abusos son el punto final más humillante de todo un ciclo. Son la etapa de la parábola de no tener siquiera las bellotas dadas a los cerdos.

La solución no es abolir el sacerdocio, ni tocar una coma del depósito de la Fe, sino “volver a la casa del Padre” y redescubrirlo como servicio en el Evangelio. Pedir perdón con humildad y sinceridad en vez de los postureos de victimización actuales para esquivar las consecuencias de tales caminos equivocados. Bajarse del caballo de la “superioridad sacral”, inventada para someter, no para liberar y compartir

Para ello hace falta desprivatizar y des clericalizar los ministerios, sacerdotes que formen líderes laicos no dependientes, con los cuales compartir y proyectar de tú a tú. Lo mismo con los diáconos permanentes, las mujeres, y los sacerdotes casados que constituyen una reserva extraordinaria para la evangelización. La desclericalización no debilita la Iglesia: la libera para servir.

Diseñar una Economía del Reino de Dios (no del Imperio o de la “sociedad perfecta”), austera, fraterna, con menos palacios y más presencia capilar en la ciudad. Asimismo, una mayor transparencia financiera en la que el dinero de los pobres no termine en fraudes financieros e inmobiliarios como los del cardenal Angelo Becciu, condenado a cinco años y medio de cárcel (la primera vez que un cardenal es llevada a juicio por el Vaticano de Francisco)

Existen ejemplos de Iglesia "No Pródiga": Parroquias misioneras donde laicos predican y organizan, Comunidades de base que priorizan el compartir (Hch 2:44-45). Obispos que renuncian a mansiones (como Helder Cámara, Casaldáliga o el Papa que vive en Santa Marta). También hemos de rescatar los "carismas locos" de los profetas, artistas y activistas, a través de los cuales Dios actualiza su mensaje rompiendo siempre los moldes de nuestros pequeños esquemas de Él. 

El clericalismo es el hijo pródigo que gasta su herencia en sí mismo, mientras el mundo muere de hambre espiritual. La Iglesia convertida será la que invierta en los últimos (Mt 25:40), libere los talentos de su pueblo (no los entierre) y pierda el miedo a no tener el control. Esto se corrige con más Sinodalidad, menos pirámides de poder, más redes comunitarias, porque "El verdadero poder es lavar los pies" (Jn 13:14), no ocupar tronos.

La reforma no será fácil porque los que hoy tienen poder no lo soltarán sin lucha. La inicua oposición al Papa Francisco es una muestra de ello. Pero el Espíritu, que derribó imperios, puede renovar la Iglesia... si contribuimos con ello. Recordemos lo que dijo Jesús:  "El que quiera conservar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará" (Mt 16:25).

poliedroyperiferia@gmail.com

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