Un campeón se quedó sin puntos

“El tricampeón mundial de Fórmula 1 Nelson Piquet se quedó sin licencia de conducir en Brasil después de perder todos los puntos por acumulación de multas de tráfico”.

La noticia de entrada choca. Pero lo que sigue, lo hace más aún: “Para volver a conducir por las calles y carreteras brasileñas, el que fue piloto de equipos como BMW y Williams, deberá completar un curso de reciclaje, que ya realiza en una autoescuela de Brasilia, ciudad en la que hay un circuito con su nombre”.

El Código Brasileño de Tránsito prevé la retirada del carné de conducir por un período de uno a doce meses, cuando el conductor acumula más de 20 puntos en multas en doce meses. También pude retirarse el carne por infracciones muy graves, como conducir con exceso de velocidad superior al 50 por ciento de la permitida en la vía.

Esto nos está diciendo que “el mejor”, “el más rápido”, “el número uno” tiene que ser ahora aprendiz, y aprender a “convivir” con las personas, aprender que las reglas de juego son para todos iguales y que en la vida cotidiana no valen los privilegios y el creer que lo sabemos todo; que no siempre estamos en el escenario y mucho menos en competición.

Todos, de vez en cuando debemos “hacer un reciclaje” y volver a “la escuela”, porque es fácil que se nos olvide lo más elemental, lo básico, lo que todo el mundo sabe, pero que “por saberlo demasiado” se nos ha olvidado.

Tal vez los que seguimos a Jesús por el camino de los consejos evangélicos; los laicos comprometidos, todos los cristianos, los que “nos sentimos llamados” a anunciar el Reino, deberíamos abajarnos, volver a ser “discípulos”, dejar de “correr por la vida” y aceptar las normas del juego que son para todos iguales, no sea que nos acumulen las infracciones y cuando nos tengan que examinar en el amor, nos encuentren faltos de puntos y ya sea demasiado tarde.
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