Cuaresma en descompresión
Dejar que emerjan esas palabras verdaderas que nos hacen vivir
Un amigo que bucea con frecuencia me cuenta la importancia de las pausas de descompresión antes de salir a la superficie y voy completando detalles: después de estar sometido a mucha presión, hay que “hacer paradas”, “pausar”, “permanecer en calma”, “ir lentamente”, “permitirse”, “dar tiempo”, “ir gradualmente”, ”controlar”. O sea, todo lo contrario de las consignas imperantes de “más deprisa”, “no te pares”, “no hay tiempo”, “voy de bólido”.
Se me ocurren algunos ejercicios de descompresión que podrían venirnos de maravilla en esta Cuaresma marcada por situaciones globales de altísima presión gravitando sobre nosotros. Habría que empezar por una parada de estricto ayuno de noticias: el universo sobrevivirá sin nosotros durante una Jornada Sin, ajenos a los desvaríos del Energúmeno anaranjado y otros de su especie. Sin conectarnos a redes, sin leer titulares, sin enterarnos de lo que se dijeron los parlamentarios en la última sesión de control , sin oír palabras como aranceles, sodalicio, noviodeayuso o belorado. Su efecto inmediato sería la disolución del excedente de burbujas dañinas acumuladas, dando paso a un estado de “flotabilibidad neutra”.
Una vez rebajada la presión, emprender otra descompresión mucho más gustosa y dejar que en ese espacio interior ensanchado emerjan esas palabras verdaderas que nos hacen vivir y nos acercan unos a otros, el diálogo secreto y único que cada creyente mantiene con su Dios: “Tus palabras cantan en mi interior en casa extraña” decía un salmista (119,54).
El profeta Elías huía por el desierto perseguido por poderes que le sobrepasaban y se refugió en lo profundo de una cueva del Horeb para des-compresionarse. Cuando salió fuera, escuchó la voz de un silencio tenue y algo tendría ese rumor porque volvió a bajar del monte y se enfrentó animosamente con lo que antes le agobiaba.
En el amanecer del Primer Día de la semana, las mujeres que fueron al sepulcro escucharon también otro rumor. El mismo que nos espera a nosotros para que respiremos a pleno pulmón el aire libre de la Pascua.
Vida Nueva Marzo 2025