Lejos de concluir su misión una vez aprobada 'Praedicate Evangelium', la ansiada reforma de la Curia, el Consejo de Cardenales continúa con su trabajo de asesoramiento a un pontificado que, pese a los rumores, sigue avanzando a velocidad de crucero. Un Papa Francisco que pronto nos dará nuevas sorpresas se reunió ayer por la tarde, en modo semipresencial, con el conocido como 'C-9'.
Desde el Vaticano, además del Papa, estuvieron los cardenales Pietro Parolin y Giuseppe Bertello, mientras que Rodríguez Maradiaga, Marx, O'Malley, Gracias o Besungu lo hicieron por videoconferencia.
Durante una hora, los purpurados debatieron con Francisco sobre la aplicación de la nueva constitución apostólica y los pasos a seguir, y prepararon el timing de la próxima reunión de todos los cardenales, prevista para los días 29 y 30 de agosto, después del octavo consistorio de Francisco.
Un 'cónclave' que servirá para unificar criterios y poner a toda la Iglesia en modo 'reforma'. Una reforma sinodal, universal y abierta al mundo, frente a los 'profetas de desventuras' que se empeñan en dar por finiquitado un Papado que parece más vivo que nunca.
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