«Ha sido una experiencia muy rica, porque te sumerges en el dolor y el sufrimiento de las personas, y te hace celebrar la Navidad no de una manera edulcorada, ingenua, sino de una manera realista y viva –ha aseverado–. Allí estaban José, María y Jesús, en aquel pesebre, porque no había sitio en la posada».

El sacerdote ha denunciado, asimismo, que los internos viven en una situación «poco digna, por no decir indigna», y ha incidido en que el papel de la Iglesia en estos centros –fruto de un convenio firmado en 2014 entre la Conferencia Episcopal y el Ministerio del Interior– pasa por «el acompañamiento y la atención humana», por la puesta en marcha de «espacios de celebración religiosa como la que tuvimos el otro día», abierta también a «personas no necesariamente católicas», y por el «trabajo en red con otras entidades que tienen presencia».
La capellanía católica del CIE de Aluche depende de la Vicaría para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación y es ejercida en estos momentos por el vicario, José Luis Segovia, y por el propio García Antón.