Le acompañan los músicos de “Sonidos de la Tierra” Luis Szarán, uno de los mayores expertos en la música de las Reducciones Jesuitas, en la JMJ

La música jugó un papel fundamental en las Reducciones Jesuitas de Paraguay por la especial sensibilidad y habilidad de los indios guaraníes hacia este arte. Desde el principio, los jesuitas aprovecharon el gran valor evangelizador de la música y del canto y los convirtieron en pilares de la educación y la formación cristiana de los indios. Por este motivo, la música jugará un papel especial en la muestra de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ2011) titulada "Las Reducciones Jesuitas del Paraguay: una aventura fascinante que perdura en el tiempo" (28 de julio-9 de septiembre, Iglesia Sagrado Corazón, PP. Jesuitas, c/ Maldonado, 1-A, Madrid).

Luis Szarán (http://www.luisszaran.org/ ) es director de orquesta, compositor e investigador musical. En la actualidad dirige la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA) y la Orquesta de Cámara Philomusica de Asunción, y es considerado el principal investigador de la música de las Reducciones guaraníes, al que se debe el rescate y revalorización de multitud de piezas musicales de las Reducciones. El 15 de agosto, en la presentación oficial (JMJ) de la Exposición sobre las Reducciones Jesuitas ofrecerá una conferencia sobre la música en estas misiones. Además, el maestro paraguayo llega a Madrid con una pequeña Orquesta de jóvenes de "Sonidos de la Tierra" (http://www.sonidosdelatierra.org.py/), un programa de inserción juvenil. Esta orquesta dará un pequeño concierto durante y después de su conferencia.

Bajo el lema "el joven que durante el día interpreta a Mozart por la noche no romperá vidrieras" Luis Szarán, creó en 2002, Sonidos de la Tierra, un programa de integración social y comunitaria a través de la música que busca combatir la violencia juvenil, potenciar su autoestima, incentivar su creatividad, el espíritu emprendedor, trabajo en equipo y las actitudes democráticas. A través de la formación de escuelas de música, orquestas, coros y asociaciones culturales, posibilita el acceso directo a la educación musical a más de 10.000 participantes de escasos recursos, en comunidades del Paraguay y replicaciones directas e indirectas en otras naciones. Por esta labor ha recibido numerosos reconocimientos.

Inauguración: Misa de San Ignacio de Domenico Zípoli

El más grande compositor de música que se interpretó en las Reducciones fue el jesuita italiano Domenico Zipoli (1688-1726) que, curiosamente jamás pisó las Reducciones, ya que murió muy joven en Córdoba, Argentina, en 1726. Su estilo es típico de la época, con el empleo del contrapunto y utilizando diversos instrumentos característicos de la música barroca. Una de sus piezas más famosas es la Misa de San Ignacio, que todavía se interpreta en muchas reducciones el día de la festividad del santo, el 31 de julio.

El 27 de julio, que tendrá lugar la primera inauguración de la Exposición, se ofrecerá un concierto de esta Misa a cargo de Matritum Cantat y Coro y Orquesta de la Universidad Pontificia Comillas, en la Iglesia de San Francisco de Borja (PP. Jesuitas, c/ Serrano, 104. 20:00 horas. Entrada Libre).

La música en las Reducciones

Cada Reducción tuvo su coro y sus maestros de música que tocaban varios instrumentos como el arpa, el violín, el órgano, las trompas, las trompetas, los fagots y las maracas. La música y el canto acompañaba cada momento del día: la misa, el catecismo, el trabajo en los campos, la vida en los hogares y la oración. El jesuita P. Antonio Sepp, en una de sus cartas, dice de los indios: "Son músicos por naturaleza, como si hubieran sido creados para la música: aprenden a tocar con sorprendente facilidad cualquier tipo de instrumento, y siempre en poquísimo tiempo..." y el jesuita P. Cardiel, escribió: "Lo que mueve a una devoción especial es la forma en que los indios cantan: no con la soberbia y la desenvoltura con la que se canta en España, sino con mucha serenidad, devoción y modestia".

La fama de las partituras y de los músicos guaraníes fue conocida, no sólo en las principales ciudades de América del Sur, sino también en Europa, llegando a los oídos del Papa Benedicto XIV. Hubo muchos jesuitas que compusieron música para las Reducciones. A destacar, además de Domenico Zipoli, el Padre Antonio Sepp (1655-1733) y el Padre Martin Schmidt (1694-1772), que abrieron por separado escuelas de música y canto para los indios, en las que formaron a muchos maestros que, a su vez, enseñaron música.

El mismo Padre Schmidt construía los instrumentos y les enseñaba a los indígenas la fabricación de arpas, liras y trompetas. Les enseñó además a fundir el metal para los tubos de los órganos.

La liturgia de la Santa Misa en estas iglesias debió ser enormemente rica, teniendo en cuenta la gran variedad de arreglos polifónicos del Ordinario de misa, que nos permite afirmar que en las funciones litúrgicas de las reducciones se empleaba con cierta preferencia un coro polifónico y una orquesta, como ocurre con la "Misa de San Ignacio" de Zipoli.

En el transcurro de las ocho décadas (a partir de 1680), de la presencia de misioneros jesuitas primero entre los guaraníes (Paraguay) y más tarde entre chiquitos y moxeños en Chiquitania (actual Bolivia), se dio un acelerado desarrollo de la formación musical de los indígenas. En 1767 cuando se expulsa a los jesuitas de la zona existe una impresionante colección de manuscritos musicales producidos por los compositores y copistas de las antiguas reducciones jesuíticas, música de carácter sacro en su mayor parte. Hace pocos años se descubrió que los indios Chiquitos poseían más de 600 composiciones de la época de los jesuitas, entre ellas una buena parte de Zipoli.

Volver arriba