"Mi madre me dijo que no duraría dos días en África" Sor Ivančica, misionera en Benín e 'influencer': "Las misioneras católicas deben comunicar lo que hacen, así se puede hacer más"

Sor Ivančica Fulir, misionera en Benín, explica la importancia de contar las historias de los misioneros católicos que sirven en todo el mundo
"Me quedé impactada de lo poco que la gente en Croacia sabía sobre sus propios misioneros. Si las personas lo supieran, ser verían inspiradas para hacer más. Como dijo una vez un misionero: 'lo que no se dice permanece desconocido'"
La religiosa cree que los misioneros deben compartir lo que experimentan y sienten en su corazón. "Estas historias animan a las personas a convertirse en nuestras manos tendidas porque no podemos hacerlo solo"
La religiosa cree que los misioneros deben compartir lo que experimentan y sienten en su corazón. "Estas historias animan a las personas a convertirse en nuestras manos tendidas porque no podemos hacerlo solo"
(Vatican News).- Nacida y crecida en Croacia, sor Ivančica Fulir soñaba desde pequeña con convertirse en misionera. “Cuando tenía tan solo siete años, expresé mi deseo: un día iría a África y ayudaría a muchos niños de allí. Pero era una niña que se enfermaba a menudo, y mi madre me dijo que no duraría dos días en África”, recuerda. No obstante las objeciones de su familia, una monja la aseguró que Dios protege a quienes envía, diciendo que no le sucedería nada malo. El mismo día, sor Ivančica decidió que, con la ayuda de Dios, dedicaría su vida a las misiones.
Sor Ivančica se licenció en economía y, mientras trabajaba como project manager, contribuyó a recoger fondos para la construcción de un orfanato en Benín. Esa ocasión la llevó a hacer voluntariado durante nueve meses en Benín, donde se quedó con las Hermanas de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Fue una experiencia que le cambió la vida. Al regresar a Croacia, entró en esa Congregación, pero su corazón se quedó en África. Después de repetidas peticiones, en el 2020, sus superioras la concedieron finalmente el permiso para volver a Benín.

Servir a 3.800 niños en Benín
Ahora en Porto Novo, sor Ivančica trabaja en un programa que garantiza financiaciones, adquiere y distribuye alimentos y supervisa la preparación y la distribución de comidas calientes a 3.800 niños en cinco escuelas primarias. También ha puesto en contacto a los patrocinadores de su nativa Croacia con las hermanas de Benín para ayudar a construir una tercera clínica médica en el poblado de Banigbé-Gare. Otro de sus apostolados incluye la asistencia en un orfanato para chicas del poblado de Affame, gestionado por las hermanas religiosas.
"En las misiones, nunca hay carencia de trabajo. Pero cuando nuestros corazones permanecen abiertos a los niños y a las personas que nos rodean, Dios nos da una fuerza increíble para realizar lo que debe ser hecho"
Los misioneros deben contar sus historias
Sor Ivančica ya durante el voluntariado en Benín había entendido la importancia que tiene la comunicación para los misioneros. “Me quedé impactada de lo poco que la gente en Croacia sabía sobre sus propios misioneros. Muchas buenas acciones quedan escondidas y si las personas lo supieran, ser verían inspiradas para hacer más. Como dijo una vez un misionero: ‘lo que no se dice permanece desconocido’”.
La religiosa cree que los misioneros deben compartir lo que experimentan y sienten en su corazón. “Estas historias animan a las personas a convertirse en nuestras manos tendidas porque no podemos hacerlo solos. Un viejo proverbio africano dice: “Si quieres ir rápido, ve solo. ¡Si quieres ir lejos, ve acompañado!” Todo esto ha llevado a sor Ivančica a escribir sobre la vida misionera, primero para una revista católica y después compartiendo su vida en las redes sociales.
"Cuando fui a Ucrania como misionera vi cuántos voluntarios fueron inspirados para ir a ayudar simplemente porque habían leído historias"

Las redes sociales: un poderoso instrumento para los misioneros
Según sor Ivančica, las historias compartidas por los misioneros ofrecen un contrapeso muy necesario a las noticias mayormente negativas en los medios. “La Buena Noticia es el antídoto a la tristeza, a la desesperación y a la negatividad. Trato de compartir nuestra vida cotidiana desde una perspectiva positiva, revelando la presencia de Dios en nuestros encuentros y experiencias”.
Si bien las historias de la vida misionera a menudo evidencian el sufrimiento, ella adopta un enfoque diferente. “En cada niño, en cada enfermo, Cristo está presente, y a menudo es un Cristo que sufre, pero la atención no debe estar sobre el sufrimiento en sí, sino en el camino con Jesús fuera de las dificultades y dentro de la alegría de la Resurrección”. Las redes sociales permiten también a miles de personas permanecer en contacto con los misioneros y rezar por ellos y por las personas que sirven: “Saber que tanta gente nos está apoyando con la oración marca la diferencia. Sé que no estoy sola”.
Los desafíos del compartir en redes sociales
La comunicación no es una tarea fácil para los misioneros, afirma sor Ivančica. “Hace falta mucho tiempo y a veces las personas no entienden, pero los frutos valen la pena”. Se empieza por desafíos técnicos con frecuentes fallos en los equipos a causa de las condiciones climáticas, interrupciones de corriente y acceso a internet poco fiable. Pero los desafíos aún más grandes nacen de las diferencias culturales y tradicionales entre África y Occidente.
"A veces, cuando comparto pinceladas de la vida cotidiana en África, transmito algo que el público occidental no entiende y podría juzgarlo duramente. Las formas de trabajar, de ser padres y de celebrar aquí son diferentes. Si estas diferencias no se explican con atención, pueden ser malentendidas e incluso volverse contraproducentes"
No obstante estos desafíos, sor Ivančica sigue compartiendo historias sobre “su África”, sacando a la luz en todo el mundo la realidad cotidiana de los misioneros. “Si a través de las historias que comparto sobre la vida misionera es tocado un solo corazón”, concluye, “es un don de Dios”.
