Salve, Reina de los cielos

¡Feliz sábado! Para este sábado de Cuaresma vamos a disfrutar de una música cuyo texto es el de la antífona mariana para este tiempo litúrgico. La música de hoy es de un maestro del que se piensa mucho que su música es como de segunda categoría.

Estoy hablando de Franz Joseph Haydn (1732-1809), compositor austríaco nacido en Rohrau. Si hay un músico verdaderamente clásico, que ejemplifica todas las características del clasicismo, ese es nuestro Haydn. Sus composiciones constituyeron modelos para otros maestos, tanto contemporáneos como posteriores. Fue un buen profesor y fue profesor nada menos que de Beethoven, quien se empapó de todas las enseñanzas de su maestro, sobrepasándolo ampliamente, como el mismo Haydn reconocería luego. También fue contemporáneo de Mozart y ambos eran amigos íntimos. Llegó a cantar de niño en el coro de la catedral de San Esteban de Viena. En 1761 empezó a trabajar para la familia Esterházy, puesto en el que permaneció durante treinta años, componiendo obras de casi todos los géneros.
Disfrutemos de su Ave Regina, Hob. XXIIIb:3. Fue compuesta en torno a 1763, por lo que estamos ante una obra de sus comienzos. No sabemos exactamente por qué circunstancia compuso la obra y su estilo melódico (especialmente destacable por su distribución para soprano y orquesta) nos muestra cómo Haydn intenta absorber todo lo que el manierismo italiano daba de sí. La obra se divide en tres movimientos: Ave Regina coelorum, Gaude Virgo gloriosa y Valde, o valde, todos con la misma orquestación, pero los tres igualmente maravillosos.
La interpretación es de Susan Gritton (soprano) y el Collegium Musicum 90 dirigido por Richard Hickox.