El sacerdote que ha denunciado a Omella fue apartado de la iglesia por romper presuntamente el celibato y haber tenido un hijo, extremos que el cura niega. Omella ha declarado este viernes en el juzgado de instrucción número 10 de Barcelona durante menos de diez minutos, y en una breve atención a los medios a la salida del juzgado ha asegurado que confía en la justicia y que "la jueza ha entendido bien de qué se trataba".
Omella ha asistido a los juzgados en calidad de imputado a raíz de la denuncia presentada por un cura que fue expulsado del sacerdocio por la Congregación del Clero del Vaticano a finales de 2017 por "inobservancia" del celibato y "concepción y posterior nacimiento de prole".
El excura, que no ha hecho declaraciones a la prensa, niega los hechos de los que le acusó la Iglesia y que presuntamente cometió cuando ejercía en la diócesis de Alcalá de Henares (Madrid) y alega que su expulsión del sacerdocio le ha causado perjuicios morales y económicos. Si bien los hechos sucedieron en otra diócesis, cuando la iglesia procedió a su expulsión el sacerdote se encontraba en la diócesis de Omella, y fue este quien le comunicó que se le apartaba del magisterio.
Aunque fue la Congregación para el Clero del Vaticano quien apartó al cura, el exsacerdote acusa a Omella de falsedad en documento privado porque dice que no envió a Roma su escrito de defensa con un acta notarial de la madre de la criatura y una prueba de paternidad que, asegura, documenta que no es el padre.
Ante estas acusaciones, Omella ha asistido hoy a la fase de instrucción previa y ha respondido a las preguntas de la juez "tratando de decir la verdad y nada más que la verdad", ha asegurado.
Omella, en una imagen de archivo EFE