Acabo de asistir en Madrid al estreno de la película germana “Vivir sin parar”, inquietante historia con personajes de tercera edad en residencia de mayores, en la que el setentón Paul Averhoff, que había sido una vez leyenda como corredor de maratones, contra el sentido común y el previsible escándalo del equipo responsable del centro, se prepara concienzudamente, asistido por su esposa también residente, como en su dorada juventud, para el cercano gran maratón de Berlín.
En imagen, el excelente actor Dieter Hallervorden, a punto de cumplir 77 años, entrenándose en el papel de Paul para la multitudinaria concentración de experimentados corredores de la capital.
VIVIR SIN PARAR
No es difícil aventurar, contra todo pronóstico, que el final del film es la apoteósica llegada del protagonista a la meta. Pero lo aleccionador de la aventura de Paul no es cómo termina sino la fuerza interior del héroe, el calor inteligente y solidario de Margot, su compañera. En la fría y asfixiante dictadura del internado, un hombre libre rompe rutinas, desafía normas: quiere vivir, no morir, y lleva adelante su increíble proyecto.
He seleccionado para hoy dos poemas, “Peregrino”, de Luis Cernuda y “Sueños y ambiciones”, de Kahlil Gibran, que coinciden en que, además de evocar el pasado y saborear el presente, abren hacia delante espacios para soñar, persiguen futuros de esperanza, divanes de ternura.
PEREGRINO
¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
SUEÑOS Y AMBICIONES
Para comprender
el corazón y la mente de un hombre,
no mires lo que ya
ha alcanzado
sino lo que aspira a alcanzar.
El que no pasa
sus días
en el reino de los sueños
está esclavo de los días.
Ningún deseo vivo
quedará
insatisfecho.
CAMINAR, HÁBITO BENEFICIOSO
PARA EL CUERPO Y LA MENTE
Las danzarinas zapatillas que animan la página, no solo representan al obstinado Paul de “Vivir sin parar”, sino a cualquiera de nosotros, mayores, que tendríamos que abandonar el peligroso ritual del sedentarismo, y lanzarnos al parque, a los bulevares, al campo a CAMINAR, al menos, media hora diaria...
CAMINAR no es solo ejercicio para los pies y las piernas: es hábito beneficioso para el cuerpo entero y la mente. CAMINAR mejora la resistencia cardiorespiratoria, reduce el riesgo de cáncer de colon y mama, es bueno para los huesos (osteoporosis), aumenta los niveles de vitamina D, evita la obesidad, es beneficioso para su cerebro (reduce la probabilidad de demencia), previene la diabetes, aumenta los niveles de energía y bienestar (endorfinas), alivia la depresión, mejora el ánimo, reduce el riesgo de enfermedades...
Sugerimos dos sencillos enlaces que nos informan brevemente sobre SEDENTARISMO (pulsar) y Beneficios del CAMINAR (pulsar). Y no olvidemos los versos que nos repiten con frecuencia sabios doctores:
Mucho trato,
poco plato
y mucha suela
de zapato.
“VIVIR SIN PARAR” trailer
¿Por qué no cerrar página asomándonos a unas escenas del espléndido film germano dirigido por Kilian Riedhof, que así publicita su obra:
“Vivir sin parar” nos demuestra que nunca es tarde para perseguir tus sueños, para luchar por aquello que uno quiere conseguir, sin importar lo que los demás puedan pensar.
Para acceder al trailer, de 1,53 minutos, pulsar aquí.